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miércoles, 27 de enero de 2010

Una vida diferente

Últimamente sentía que por fin podía bajar, en muchas más ocasiones, de la montaña rusa en la que se encontraban inmersos sus sentimientos.

Cuando pensaba cómo había cambiado su mundo interior y su manera de percibir sus emociones, cosa que hacía bastante a menudo ahora, se daba cuenta de la gran evolución que había experimentado su mente con el paso de la edad adolescente a la adulta, aunque la inmersión en este último estado hacía ya bastantes años.

Era como si cada día que había sido consciente de que su niñez y adolescencia, por fin había pasado, hubiera hecho desaparecer todo esa impotencia y frustración que la llevaban a una constante contradicción de ideas y a estar continuamente enfrentada con su conciencia aunque aún continuaba teniendo que arbitrar la lucha continua entre su cabeza y su corazón…pero ahora se sentía tranquila en más ocasiones de las que hubiera esperado. Empezaba, por fin, a conocerse a si misma, después de veintiséis años, veinte si no contaba esos seis o siete años en los que uno aún no tiene uso de razón y podría tener todas las disculpas posibles.

Empezaba a pensar que podría llegar a casa y estar tranquila, y más aún, que tendrías ganas de llegar a casa, un sentimiento totalmente nuevo para ella, ya que la mayoría de las ocasiones temía que llegara el momento en el que acababa su hora de trabajo y tuviera que regresar al encuentro de esas caras de infelicidad constantes…

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